Nadie puede negar que el nuevo mileno ha entrado de lleno en cada aspecto de nuestras vidas, desde los entornos màs evidentes (como las telecomunicaciones, y la asimilación de los smartphones y tablets) hasta otros, donde mucha gente, a día de hoy, no sabe que es posible llevar el internet y la modernidad a situaciones más íntimas como nuestras propias casas.

No es para menos; con el desarrollo del Internet de las Cosas, ó Internet of Things,- el cual puede definirse como la implementación del protocolo IP en objetos no convencionales, como duchas, bombillos, pasando por detectores de humo y cocinas-, ahora no es necesario que personas se dediquen a generar contenido en el mundo de Internet; ahora, los propios objetos o cosas, son las encargadas de generar información sin intervención humana.

Ahora bien, ¿en qué aspectos puede esto ser beneficioso para una familia normal en una casa de toda la vida? básicamente, los objetos cotidianos, al estar conectados a Internet, pueden enviar datos útiles para los usuarios, y, lo que es más importante, pueden ser controlados remotamente a travès de aplicaciones instaladas en dispositivos tan variopintos como ordenadores, móviles, e incluso computadores empotrados en coches de última generación. Cuántos viajes familiares se han amargado por tener que volver a casa a desenchufar la plancha y la tele…

Es de este sencillo concepto, que surge la definición de una Smart Home, es decir, una vivienda donde las instalaciones (climatización, iluminaciòn, seguridad, etc) y electrodomésticos pueden ser controlados a travès de Internet, lo que en el entorno se conoce como domótica, es decir, el matrimonio entre electónica e informática para el hogar. Por tanto, y lo que nos atañe, ¿cuánto cuesta tener esto en mi casa? como todo en la vida, hay adaptaciones para cada tipo de presupuesto; por lo cual, lo mejor será comparar la versión cara y la barata para convencernos, que, con poco dinero, se puede integrar nuestro espacio con las nuevas tecnologías; para cada uno de los aspectos relevantes del hogar.

Seguridad

Esto es una necesidad que varía mucho de un país a otro. La mayoría de personas se conforman con controlar el estado de sus casas, para lo cual se utilizan las cámaras IP, que como su nombre indica, son dispositivos de videovigilancia que transmiten por Internet a alguna aplicación o sitio web las imágenes grabadas en tiempo real. Las hay desde las más caras (como la NestCam a unos 130 €), pero en Gearbest hay otras más modestas (con menor resolución y alcance, pero que cumplen su función) como la Cam360 al accesible precio de 19 €. Sencilla y útil, para, por ejemplo, monitorear la puerta de casa desde cualquier lugar del mundo.

ENTRETENIMIENTO: SMART TV

Si bien el Internet y medios como Youtube ha hecho que veamos cada vez menos tele que antes, nunca perderemos la costumbre de sentarnos de vez en cuando frente a la caja para disfrutar, en pantalla grande, de una peli o serie con amigos. Claro está, la tele se ha convertido en “smart” también, permitiendo no solo ver contenido emitido en antena, sino también en Internet -incluyendo contenido de suscripción como Netflix, Google Play Music, Películas y Spotify-, y no solo eso, permiten transmitir lo que sea que veamos en nuestro móvil, útil por ejemplo, para ver jugar, ver fotos y vídeos capturados en el móvil en nuestra tele.

Las soluciones para tener una smart TV son variadas: desde gastarse no menos de 300 € en una tele que sea “smart” de fábrica, hasta adaptar nuestra vieja tele para el futuro (eso sí, es indispensable que tenga conexiones HDMI, como mínimo).

OPCIONES PARA CONVERTIR NUESTRA VIEJA TV EN SMART

Una de las opciones es el Google Chromecast, un dispositivo enchufado a la corriente y a un HDMI de la tele, el cual, conectado a la wifi de casa, permite transmitir contenido desde dispositivos que estén en la misma red (por ejemplo, un ordenador, un móvil y una tablet) hacia la tele. Muchas aplicaciones, incluso muchas aplicaciones de amplia utilización como Youtube o Spotify presentan un botón en la esquina superior derecha de la app, la cual significa que se puede hacer un “cast” o retransmisión de ese contenido a una SmartTV o un dispositivo Google Chromecast; a las malas, también se puede hacer un “mirroring”, es decir, copiar la pantalla completa a la tele. Cabe decir, que el Chromecast cuesta 40 € (disponible en muchos sitios, por ejemplo, MediaMarkt).

Si nuestros dispositivos, ya sea por su versión de Android o cualquier otra razón, no permiten realizar un cast a una smartTV, se puede tirar de los dispositivos conocidos como dongles, que son, miniordenadores con un sistema operativo integrado -en la gran mayoría, Android- que dotan de la funcionalidad completa del sistema a la TV. Se conectan al HDMI y la corriente, y están listos para funcionar. Se controlan generalmente, con un mando a distancia o control, y la ventaja fundamental es que no se necesita tener un dispositivo a la mano para utilizar lo que normalmente tenemos en Android: reproductor de música, juegos, Youtube… Los dongles, además, se venden en diversidad de sitios, incluso en tiendas de barrio, por precios realmente accesibles, algunos con precios tan bajos como 17 €.

ILUMINARIA Y ELECTRICIDAD

¿No sería genial que al llegar a casa, las luces estuviesen ya encendidas, la cafetera ya funcionando y el aire acondicionado puesto? pues, es posible, con accesorios baratos y fáciles de programar que nos solucionan esta tarea.

Por ejemplo, para controlar remotamente la conexión eléctrica de cualquier dispositivo, se tienen los smart sockets, que como su nombre lo sugiere, son tomas de pared que se conectan a la wifi de casa, lo cual permite que se puedan controlar a través de Internet, con una app en nuestro móvil.. Marcas como Xiaomi las comercializan por precios tan bajos como 12 €.

Pero, si lo que se desea es controlar las luces, nada mejor que un bombillo como el también Xiaomi Yeelight,el cual es un bombillo, tambíen conectado al wifi de casa, con funciones tan interesantes como apagado/encendido a distancia, programar horarios de encendido, así como ajuste del brillo e incluso del color, si el modelo lo permite. Una auténtica maravilla por 15 €, que según los fabricantes, está pensado para durar años.

PARA BOLSILLOS MÁS HOLGADOS

Las aplicaciones del IoT, son pues, numerosas y cualquier cosa que desee puede estar conectada a Internet. En ciertos países se venden ya dispositivos como Smart neveras (por precios mayores a 5,000 euros, eso sí), como la Family Hub de Samsung; perfecta para complementar con una sartén inteligente por unos 200 €, para esos momentos cuando nos enganchamos con la serie y se nos olvida que estamos haciendo unos huevos fritos. O una báscula para cocina, que por unos 70 € nos permite llevar un control de lo que vamos cocinando.

En resumen, montarse una Smart Home no es caro, para tener lo mínimo, como hemos visto, habría que desembolsar unos 85 €, previendo que a futuro, tendremos que comprar más cosas smart para hacer más sencilla nuestra vida. Claro está, todo dependerá de las necesidades y miedos de cada quien, ya que, recordemos, recientemente la seguridad de estos dispositivos ha quedado en entre dicho, al ser este tipo de aparatos infectados con virus para utilizarlos como “zombies” en ataques por denegación de servicio a gran escala, así como el miedo latente al espionaje, como han reconocido algunos funcionarios, las Smart TV se utilizan para grabar la intimidad del hogar de las personas sin su consentimiento.

Al final, es todo un ciclo; de dejar detrás el pasado y dar el salto al mundo conectado, al mundo de la web 3.0, donde la transición será lenta, pero segura, de la misma manera que hace 200 años paulatinamente se dio el paso de vivir entre candiles a vivir entre cables eléctricos.